Cómo determinar el ROI en una relación amorosa

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roi-noviazgoNo, ese preconcepto que tenés al leer el titular es erróneo, esto es una mera curiosidad financiera establecida en un espacio físico-temporal determinado en que los protagonistas son dos sujetos entrelazados que comparten todo y más. Me atengo a analizar una relación desde una óptica mercantilista donde los regalos, paseos y cenas son el tesoro invaluable que a la larga debe ser considerada como una inversión en miras a una democrática relación.

¿No les ha pasado que, una vez quebrada una relación queda un hueco? ¿Cómo que algo falta verdad? Desde un ámbito filosófico y proyectivo puede resumirse en lo siguiente: “qué pasó aquí”, efectivamente esta duda desencadena una serie de cuestionamientos en torno a los ideales, platónica y utópica proyección en que los sujetos habrían de encontrarse mutuamente desde el ayer hasta el infinito.

Luego de algunos meses, incluso años, la mayoría de los galanteos van acompañados de una sucesiva comparación del afecto invaluable pero evaluado con algún que otro <regalo>, cenas costosas, sorpresas que daban sorpresa y un sinfín de <novedades> tan usual como que el un te quiero mucho nomas luego ya había sido este acompañado de un plan financiero en el Back Stage del amor.

El amor viene y va, o en el mejor de los casos perdura “para siempre”. Ahora bien, seamos poco optimistas y digamos que la relación ha tenido pié, cabeza, incluso tentáculo pero no se ha cerrado el tronco del asunto y es cuando nos hacemos la siguiente pregunta. ¿Qué pasa de aquellos regalos que le di? El celular que le obsequié y el televisor nuevo que dejé en su casa?. Perezoso y poco orgulloso vemos el esfuerzo que conlleva establecer una relación volverse un par de lamentos, nostalgias ad Hoc y furtivos encuentros con la razón que nos indica el claro panorama del asunto: No hay vuelta atrás, no hay retorno de inversión.

Una mujer coqueta, joyas vienen, jeans ajustados van, peluquería, spa, cursos de cocina, licenciatura y otros costosos menesteres que, además de tener el rol de novia y madre del selecto joven, debe inhibir cientos de propuestas indecentes, llevando siempre presente el amor y el futuro con su enamorado, una casa blanca, un auto y algún que otro hijo cuyo nombre se pasarían buscando en Internet. Cuando la relación se acaba, el retorno de inversión pesa tanto como no haber aceptado aquellas propuestas indecentes.

Por otra parte y para culminar el análisis poco crítico del día, me detengo en contemplar el caótico caso de los suegros y consuegros que han hecho hasta lo imposible para llevarse bien, el joven o la adorada damisela en cuestión, resultaban ser un buen partido que al final terminó cero a cero y sin retorno de inversión.[plus1 count="true" size="standard"]