Maricón que andas, andá jugá con muñeca pedazo de mierda que no le gusta el fulvo, seguro usas la pollera de tu hermana reverendo trolazo. Lo citado a punto seguido son algunas de las expresiones que sin duda lo leeré o lo escucharé pero hay algo que no puedo entender. El fanatismo por el fulvo y sus consecuencias.
Antes sería conveniente adentrar al contexto de mi percepción respecto al fulvo. Jamás fui a una cancha, no estoy a favor de ningún club y tampoco tengo camiseta alguna, llavero, o cualquier otro elemento alusivo al fulvo. ¿Me gusta el fulvo? Si, el que juegan los mita´i en la calle, los perros en la cancha del barrio, no ese sentimiento de lo que los demás hablan, de mojar la camiseta, la jerga propia del fulvo como sumar de a tres, buscar el tanto, pecho frío y no habría de olvidarme de los cánticos con tono extranjero (Argentina) y las reiteradas ofensas que en ella entonan.
El fanatismo se expresa a través de una aglomeración de culturas, expresiones, ideales, aberraciones, fantasías y un poco de películas, mencionado este último, le será familiar si menciono los grandes Gánsters que hoy día se autoproclaman algunos ñatos de 17 años quienes escriben “Mafia Negra”, “Comando”, “La Plaza”, “La Mafia”, etc. Bastante me ha extrañado que no existan grupos denominados “El Renegado”, “Los Chuck Nurris”, “Viaje al fondo del Mar”, “Terminator”, “Robocop” y otras películas que pudieron haber marcado un antes y un después de la evolución nominal de los Barra Brava.
¿Qué exactamente es el fanatismo fulvolero en Paraguay? ¿EXACTAMENTE? Wikipedia o el propio Google te lo dirá, pero, te invito a que lo definas a través de hechos concretos, leé las noticias, mirá los videos, escuchá los comentarios y armá tu propio concepto, tal vez no estés lejos de la verdad. ¿La brutalidad y el salvajismo refugiado en el fanatismo no sería una mera manifestación de la lucha por un ideal desenfocado, defendiéndolo a –muerte-? Sabemos que necesitamos una razón para excusar al SER, una razón para luchar, sobresalir y por ello nos trazamos metas. Luchar por algo nos hace sentir vivos, irónicamente algunos matan por ello. Defender la reputación o la identidad de algo que no pasa de ser simbólico no habiendo absoluta diferencia entre un club y otro, llama la atención al no defender, de la misma manera, situaciones que afectan directamente al hincha. Problemas sociales que afectan a todos, como ser social, también lo afecta aunque raramente no le incomoda porque la realidad de la injusticia no utiliza una camiseta, no ejerce la acción del torero al toro, no lo tienta, no lo incomoda, lo inmuta, lo absorbe y lo olvida.
Muchos dirán que son infiltrados, que son personas desubicadas que pasan “la raya”, Fanáticos que destrozan colectivos y amedrentan contra la integridad de cualquier otro ciudadano pero, ¿Al fin y al cabo el motivo no sería el mismo? Los propios periodistas se nutren de la misma fuente de la discordia y direccionan la información contra determinado club del cual, el periodista no es simpatizante. Ocurre lo mismo con algunas publicidades y promociones que no se enfocan a la competencia del deporte sino a la rivalidad entre un club y otro. ¿El deporte? Bien, gracias.
Como una vez dijo el cantante de alma fuete, la cumbia villera es un problema de nutricion, en este caso es parecido, el fanatismo desmedido es un problema de falta de lectura.
El mayor error que suelo cometer es generalizar, pero en este caso, una vez más resalto el aspecto negativo de un problema que puede solucionarse. ¿Tiene mucho que ver con la propaganda que se genera en torno a un ideal? Son más brutales que las campañas políticas. (en algunos casos)
“Los Chuck Nurris”…. jajajajaja! esto estubo bueno…. O ponerle nombre “La barra de los cariñositos”… “El tesoro del saber”… Y el cantico sería… borombom booom… borombom boom… el que no salta no lee bieeeen….
Soy el mayor cariñosito!!! JAJAJAJAJA.